Recordar es vivir
Por: Jaime Torres Arciniegas Una de las principales virtudes del ser humano es recordar las cosas que pasaron en su infancia y su juventud. Se recuerda por allá de los años 1954-1955 la totalidad de las calles chucureñas completamente empedradas. Tenían estilo colonial donde cada habitante cuidaba de su frente. Con machete en mano limpiaba las hendijas de los pegues de cada piedra para una mejor presentación; los días sábado y domingo era el festín ver bajar desde Angosturas el ganado con rejos rumbo al matadero. La gente corría para no dejarse cornear, "pagaba escondederos a peso" como se decía en esa oportunidad. En las esquinas habían postes de madera para frenar la veloz carrera del brioso animal; al llegar al parque principal el toro, todo asustado y botando babaza, se desbocaba hacia los toldos y se formaba la “tumbason” de toldos con los productos que los comerciantes expendían. Una vez domina...