Los amigos de cuatro patas
Por: Alejo Vargas Velásquez Teo fue un perrito labrador chocolate que nos acompañó durante catorce años largos y ya partió, porque terminó su ciclo vital. Sin duda dejó un vacío grande, pero también una multitud de lindos recuerdos. Él fue la compañía de mi hija Claudia durante ese tiempo y por supuesto también un gran amigo mío y claro, también un consentido. Lo vimos y acompañamos durante todo su ciclo vital –desde cachorro de tres meses hasta el final de su vida-, vivir sus alegrías, sus ’locuras’ y sus enfermedades y me enseñó muchas cosas que quiero compartir con los amables lectores. Recuperé un lindo sentimiento que había tenido cuando niño en mi querido San Vicente de Chucurí y que con las preocupaciones de la vida se había ‘enredado’, el cariño por los animales, los amigos de cuatro patas. Compartiendo con Teo recordé a Tarzán, un perrito criollo que tuvieron mis abuelos en el pueblito, y quien de niños nos acompañaba en nuestros juegos en la quebrada de Las Cruces y en L...