Los amigos de cuatro patas

Por: Alejo Vargas Velásquez

Teo fue un perrito labrador chocolate que nos acompañó durante catorce años largos y ya partió, porque terminó su ciclo vital. Sin duda dejó un vacío grande, pero también una multitud de lindos recuerdos. Él fue la compañía de mi hija Claudia durante ese tiempo y por supuesto también un gran amigo mío y claro, también un consentido. Lo vimos y acompañamos durante todo su ciclo vital –desde cachorro de tres meses hasta el final de su vida-, vivir sus alegrías, sus ’locuras’ y sus enfermedades y me enseñó muchas cosas que quiero compartir con los amables lectores.
Recuperé un lindo sentimiento que había tenido cuando niño en mi querido San Vicente de Chucurí y que con las preocupaciones de la vida se había ‘enredado’, el cariño por los animales, los amigos de cuatro patas. Compartiendo con Teo recordé a Tarzán, un perrito criollo que tuvieron mis abuelos en el pueblito, y quien de niños nos acompañaba en nuestros juegos en la quebrada de Las Cruces y en La Virginia, con mis tíos  Pedro y Carlos Velásquez, Jorge Barragán, mi hermano de crianza, Pedro Martínez y otros.
Teo fue un factor muy importante en nuestra relación con mi hija, que sin duda se fortaleció. Con Teo aprendí como estos animalitos agradecen a quien les colabora para hacerles más amable su vida; la lealtad que tienen para con los humanos con quienes conviven, que si los humanos que se relacionan con ellos lo hacen tranquilamente, los animalitos no son agresivos y responden con tranquilidad. Igualmente que no son competidores de los niños, ni sustitutos, por el contrario pueden ser una compañía muy importante para ellos. Pero sobre todo, Teo me enseñó que ellos son seres vivos sintientes, con afecto, lealtad y que tienen derechos que deben ser respetados y por extensión a todas las especies animales. Por ello, no se puede aceptar, bajo ninguna circunstancia, ninguna modalidad de maltrato animal. Porque desafortunadamente, algunas personas parecieran por momentos ser insensibles frente a estos seres vivos sintientes.
Es verdad que los perros no son solamente animales de compañía; también son utilizados, previos entrenamientos, para actividades de diversos tipos, guardianes, vigilantes, cazadores, acompañantes de enfermos o personas con minusvalías. Al respecto, siempre se debe vigilar que estos animales sean cuidados y alimentados, no sean ni maltratados, ni sobre-explotados en el desarrollo de estas tareas. Pero igual me llevó a admirar y respetar a aquellos activistas políticos y sociales que han tomado como bandera la defensa de los animales, el animalismo, empecé a entender que ésta es una causa respetable y noble que además hay que apoyar.
Por ello, es normal que cuando parten estos ‘amiguitos de cuatro patas’, se tengan sentimientos de dolor, vacío y ausencia, pero lo importante es que una vez se haga el duelo normal, se guarde un lindo recuerdo de lo que significó su presencia y compañía en un trecho del recorrido de la vida.
Ojalá haya cada vez más humanos dispuestos a tener como compañía a estos animalitos, con la seguridad que vamos a aprender mucho de esa convivencia.
Yo guardaré un lindo recuerdo de Teo y sus ‘locuras’ y un gran agradecimiento por todo lo que nos aportó en la convivencia.

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